Aquellos versos
(a mi madre Anita) (1912-1987)
Fueron de su pensar y sentir, la sencilla expresión
de un corazón enamorado.
Versos que fueron escritos solo para ti.
Para ti volaron ágiles gaviotas
y entonaron las aves ricas melodías,
las mariposas todas se ataviaron
hechas de luz y de poesía.
Para ti fue la primavera
única estación de aquellos días,
el sol para ti siempre otorgó
brillante luz resplandecida.
Para ti fueron los nardos;
y aún la flor silvestre florecía,
para ti las azucenas, el girasol…
toda flor para ti era ofrecida.
Para ti la danza y la copla,
toda canción a tus oídos repetía.
Para ti los más íntimos secretos
que sólo el campo compartía.
Para ti las estrellas y los astros
que a tu ruedo se esparcían,
para ti toda la luna y sus luceros
con amor él te ofrecía.
Para ti su voz en su palabra,
su palabra que el eco repetía,
y en todos los jardines
los capullos que se abrían.
Para ti fue toda la magia
de la niebla vespertina
para ti fueron sus ojos
de tus mañanas la luz tibia.
Para ti el sentimiento y la razón
fueron sus alas que se abrían
hacia ti volaron sus deseos
que forjaron su poesía.
Y como un gran tesoro
conservaste toda tu vida
¡madre mía!
aquellos versos primavera
que mi padre con su amor
en secreto te escribía.
Y tan grande
fue tu celo y tu amor
que en aquel abril de tu partida
(única fúnebre primavera)
a tu pecho las prendiste
…y para siempre las gaviotas
se quedaron junto a ti,
todas dormidas.
Miriam Ramos