El duende de la risa
Una ninfa de los ríos se encontraba
en el lago de sus sueños,
cuando de pronto…
El duende de la risa un dia
viajó al lago de los sueños,
y encontró allí llorando
a una ninfa sin consuelo:
¿por qué lloras?, dijo el duende,
a la ninfa con sosiego:
“Porque se me ha perdido un sueño
en el fondo del riachuelo”
contestó la ninfa triste,
que lloraba sin consuelo.
¿y qué sueño ha sido ese?
preguntó el duende sonriendo?
“…el sueño de la luna
que me mira desde lejos,
y que llega en mi nostalgia,
a vestirme de luceros,
y me canta coplas tristes
sobre amantes y desvelos”
dijo así la ninfa
con sus manos en el pecho.
“¿el sueño de la luna,
que te mira desde lejos,
que te canta coplas tristes…?:
indagó el duende sonriendo.
“Si”, dijo la ninfa, “
y no te rías de mis sueños”,
replicó muy enojada,
la ninfa sin su sueño.
Entonces aquel duende,
que reía todo el tiempo,
dando saltos y piruetas,
y jugando con el viento.
dijo así a aquella ninfa,
que lloraba por su sueño:
“Soy el duende de la risa,
que me cuelo en todo sueño,
para hacer reir al mundo,
para regalar ensueños,
para divertir a todos
con risas y con juegos,
Para espantar la luna,
que se cuela en los desvelos,
de las ninfas encantadas,
que persiguen sus anhelos,
suspirando por amores,
que se han ido con el viento”.
dijo así el duende,
que reía todo el tiempo,
a la vez que daba brincos,
y jugaba con el viento,
dando vueltas y piruetas,
y riendo todo el tiempo,
para así entretener,
a la ninfa que lloraba,
por haber perdido un sueño.
Y puso tanto afán,
aquel duende tan travieso,
para entretener la ninfa,
que lloraba sin consuelo,
que por fín la bella ninfa,
olvidó por un momento,
-aquel sueño de la luna
que veía desde lejos,
y llegaba en su nostalgia,
a vestirla de luceros,
y cantaba coplas tristes
sobre amantes y desvelos-
¡y riendo como nunca!
y jugando con el viento,
dando brincos y piruetas
divertida y sonriendo,
se hizo amiga para siempre,
de aquel duende de la risa
divertido y tan traviezo
que llegó hasta su orilla
cuando estaba ella llorando,
en el lago de sus sueños.
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Desde entonces la ninfa de los rios,
juega a veces con el duende de la risa,
y se olvida un poco así,
de las coplas tristes que la luna,
le susurra en su nostalgia,
cuando intenta perseguir,
en sueños sus anhelos.
autor: Miriam Ramos