LA ROSA ROJA
En mi segundo viaje
al jardin aquel divino,
rebusqué la rosa roja,
causal de mi destino.
Aún su aroma se esparcía,
en aquel huerto florido,
aún sus petalos intactos,
inspiraban mil suspiros.
Lentamente me acerqué,
a esa flor que fue mi sino,
aquella primorosa rosa,
que albergó Dios en su delirio.
y aprovechando la ocasión
al ver los angeles dormidos,
la arranqué sin compasión,
(Herida está la rosa)
¡Perdoname Dios mIo!.
autor: Miriam R.
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