Las Ninfas de la noche y el día
Son muchas las leyendas que se cuentan sobre los orígenes del sol, la luna,
la noche y el día. Ésta que les narraré, me la susurró una noche al oído,
una de esas buenas hadas amigas.
Érase un tiempo en que el tiempo no existía, siendo todo el mundo una mágica neblina. En este mundo diferente existían muchas ninfas, hijas de los dioses y las diosas más temidas; entre ellas habían dos, muy hermosas y atrevidas; una de piel blanca como espuma, la otra piel morena como arcilla. Siempre estaban juntas y jugaban divertidas, reían y lloraban y así se divertían. Un día se cansaron de jugar con la neblina y curiosas decidieron descubrir otras maravillas.
Recorrieron todo el bosque allí donde vivían y se lanzaron sin temor en un lago fantasía; en su fondo descubrieron esta nueva maravilla: un mundo diferente de especie alga marina, donde peces de colores todo el fondo lo cubrían. Jamás habían visto tal belleza estas ninfas, navegaron con los peces sin saberlo todo el día; se dejaron pues llevar por el río de la vida, le llamaron así al lago por brindarles tanta dicha; emergieron de aquel lago, las dos ninfas divertidas y muy pronto descubrieron, otra nueva maravilla, pues el lago pequeñito ahora era grande y se esparcía; era verde, azul y blanco y no había más neblina.
-¿Por qué nos ocultaron nuestros padres, esta maravilla?-indagaron entre sí, nadando hasta la orilla.
Uno de los dioses que observaba desde arriba, avisó a los demás que bajaron enseguida:
-¿Cómo se atrevieron navegar hasta la orilla?-preguntó un dios airado a las dos hermanas ninfas; pero ellas, aunque eran muy traviesas, poseían un talento: la virtud Sabiduría; por eso es que sabían que si los dioses se enojaban, un castigo grande bien recibirían y por eso muy astutas describieron así el hecho:
-Jugábamos las dos en nuestro lago fantasía y caímos por error en el fondo aturdidas; allí los peces de colores que supimos que existían, nos llevaron río abajo y llegamos a esta orilla. Este inmenso mundo supimos que existía, ahora preguntamos: ¿Por qué nos ocultaron tan hermosa maravilla?
Los dioses contestaron: -No hemos decidido aún qué hacer con la neblina.
-Dejad el lago de los sueños que separe la neblina y dos mundos diferentes se crearán ante sus vistas-respondieron ellas enseguida.
Los dioses se asombraron, con la respuesta de las ninfas, decidieron así entonces separar a la neblina:
-¿Pero quién regirá entonces estos mundos diferentes?
Una de las diosas, ya celosa de las ninfas que tenían gran talento, respondió airada y presumida:
-Que sean ellas quienes reinen y que nombren a su mundo fantasía. Ellas de inmediato respondieron: Un mundo será la noche, el otro será el día.
-Yo reinaré en la noche siendo luna divertida, reflejándome en el mar
y paseando adormecida-dijo así la de cabellos negros y de tez ceniza.
-Y yo en el día reinaré, iluminando el día, con los rayos luminosos del astro sol entretenida- dijo así la de cabellos dorados y de piel emblanquecida.
Así aquellas ninfas repartieron sus dos mundos y los dioses se alejaron, dejándolas tranquilas. Ninfa sol y Ninfa luna se llamaron para siempre y reinaron en su mundo que llamaron Noche y Día.
autor: Miriam Ramos
LA DECIMA MUSA
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