Romance de la luna y el rio…
La luna se lanzó desnuda al mar....
en un final intento por descifrar,
¿cómo es que sin ahogarse,
navega el cielo en el mar?..
recorrió los mares taciturna,
bebió su espuma blanca,
bajo hasta el rio profundo,
¡…y juró no regresar!
...no comprendió jamás,
como es que el cielo no puede,
hundirse en el ancho mar...
La luna siguió la ruta del dulce rio,
(...no extrañó el agua salada del mar)
le ofreció su radiante luz a las piedras,
que jugaban con el rio en su soledad.
La luna amó al rio,
y no quiso volver al mar,
no quiso besar el cielo,
su antigua cuna natal…
...pero el cielo descubrió su ruta
su estela mojada de lluvia raudal
abrió su espejo de nubes blancas,
y le robó su intento de fuga.
su loco intento por navegar.
La luna desierta y distante
observa intranquila el mar...
sabe que el cielo lo arropa,
¡que el cielo se adueña del mar..!
y le guiña un ojo a su rio,
(quien fué su aliado al viajar)
y sella con bruma su pacto,
su pacto de fuga lunar.
La luna inicia un romance,
romance perpetuo y fugaz,
con el rio profundo admirable,
con el rio que huye del mar...
Autor: Miriam R. / 2005
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